
Arropada por algunos de sus mentores políticos (Javier Arenas y Esperanza Aguirre) y también por aquellos que sonaron o aspiraron a la candidatura castellano-manchega (Alejandro Ballestero o Ignacio Echániz), Cospedal se comprometió a trabajar para ganar las elecciones y dijo, más didáctica que mitinera, no ocurrírsele «tarea más digna».
Rajoy, consciente de que arrebatar esta Comunidad al PSOE constituiría un buen augurio de futuro, recordó que el PP siempre ha ganado en esta región las elecciones de ámbito nacional, tanto las legislativas como las europeas, además de haber gobernando en las cinco diputaciones y capitales de provincia. Con un tono que sonó a cierta regañina, afirmó que «este partido está preparado para gobernar, quiere gobernar y se toma en serio Castilla-La Mancha. Ahora ya no caben disculpas. Tenemos la mejor candidata».
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