
“La desinformación y manipulación sobre esta materia ha sido escandalosa,-continúa diciendo- los padres tienen prejuicios, que, de una manera interesada, les han infundido y los manifiestan con objeciones de conciencia, fenómeno este que podría ser reflejo de una sociedad preocupada por el bienestar y por la salud democrática pero que, sin embargo, es el síntoma del enfrentamiento que quiere mantener la iglesia y el partido popular con el gobierno a cambio de hacerse protagonistas de la vida política y de paso consolidar el status heredado. Ojalá los ciudadanos se opusieran a todas las injusticias que se practican desde el poder con la misma fuerza y con argumentos buenos, otro gallo nos cantara. Lamentablemente en este caso no se tienen buenas razones ni hay motivos razonables para oponerse a la enseñanza de una materia que quiere formar en valores cívicos desde la democracia y en el marco de los derechos humanos, lejos de adoctrinamientos y dogmas que sólo pueden venir del campo de las creencias, es decir de donde reina la fe y no cabe la ciencia, la razón, la discusión, el consenso, el diálogo y el respeto a las diferencias”.
Según la representante municipal de Izquierda Unida, existen en la actualidad graves discriminaciones sociales, económicas, sexistas y raciales que nadie, o muy pocos, denuncian. Unas procedentes de las leyes gubernamentales y otras de las tradiciones más arraigadas. Argumenta además que tendríamos que preguntarnos por nuestros principios morales y actuar en consecuencia asumiendo la diversidad y las diferencias como riqueza no como excusas para inventarse seres inferiores a los que marginar o despreciar.
“Desde Izquierda Unida animamos a todos a la participación ciudadana como medio para mejorar nuestra sociedad pero con elementos de juicio, con argumentos válidos racionales, desde la convicción de que la democracia bien practicada es el menos malo de los sistema políticos que podemos querer y exigir” dice para concluir Ana Cruz.
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